El pasado 18 de febrero

Fue un día para mí muy completo, si lo comparo con la misma fecha del año 1978. En aquella ocasión era uno de los seres más felices del planeta al recibir un quizá que fue todo un sí durante algunos meses, de parte de una mujer a la que quería en secreto desde unos dos años y pico antes. Después aquello se truncó por las artes de alguien interesado en que aquello se truncara: obvio que la tal mujer tampoco es que me quisiera probablemente mucho claro.
En todo caso, volviendo al presente año, y cayendo casualmente dicha fecha de nuevo en sábado, mis compañeros del mundo del jazz en Murcia, sin quizá proponérselo mucho de primera mano, contribuyeron a hacer de este para mí significativo 18 de febrero, una fecha inmensamente grata –sólo ensombrecida por el fallecimientoel día anterior de un gran amigo como lo fue para mí don Andrés Moreno-, al permitirme sentarme al piano mis compañeros, diría que como un par de horas, y teniendo ocasión de acompañar a grandes solistas de nuestra región, y a algunos músicos también de Alicante; me satisfizo enormemente verme asistido igualmente por bajistas y baterías con los que comparto muchos momentos gratos de música, bien por tocar con ellos incidentalmente o de manera más continuada, como es el caso de mi admirado y gran amigo Sebastián Mondéjar Pérez, gran poeta y persona, además de gran músico a quien todos queremos por sus cualidades tan infrecuentes en nuestro tremebundo hoy día.
Espero que la fortuna nos depare, además de las angustias propias de la vida que nos toca, también algunas más de estas satisfacciones tan enormemente sabrosas para los que nos dedicamos, con mayor o menor ahínco al noble y siempre insuficientemente ponderado mundo de la música de calidad.

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