MANIFIESTO EN DEFENSA DE LA FILOSOFÍA

A LA OPINIÓN PÚBLICA

A pesar de la promesa que los dos partidos con mayor representación parlamentaria realizaron en el sentido de defender la presencia de la filosofía en los
planes de estudio de la educación no universitaria, lo cierto es que la aplicación de la LOE está suponiendo en comunidades autónomas como Galicia, Cataluña
o Valencia un recorte de las horas, ya escasas, dedicadas a su docencia.

Ante esta situación, que atenta contra la calidad de su enseñanza, representantes de las Sociedades de Filosofía territoriales y disciplinares, y profesores
de diferentes distritos universitarios y comunidades autónomas, reunidos en Madrid este sábado 14 de junio, en la Facultad de Filosofía de la Universidad
Complutense, han decidido crear una Plataforma para la defensa de la Filosofía, de ámbito estatal, y hacer públicas las siguientes cuatro consideraciones:

1.ª : La tradición filosófica, parte fundamental de la cultura europea, constituye un patrimonio intelectual irrenunciable de la humanidad en su conjunto.
No garantizar su conservación, desarrollo y difusión significa alimentar formas de esa barbarie que muchas veces se esconde en sociedades por lo demás
altamente desarrolladas cuando se las mide según parámetros económicos, científicos o tecnológicos.

2.ª : Por sus características más propias la enseñanza de la filosofía permite el desarrollo de capacidades como la lectura comprensiva, la ponderación
crítica de argumentos o la adecuada formulación de los mismos, que se encuentran en la base del aprendizaje de otras muchas disciplinas e, igualmente,
del ejercicio de una ciudadanía democrática y responsable.

3.ª : En las últimas décadas la comunidad filosófica en lengua española ha experimentado un desarrollo muy notable en el número y cualificación de sus miembros,
en la variedad de corrientes y temas de atención y estudio y en la originalidad y solidez de muchos de sus individuos y grupos. Semejante florecimiento
cultural —que ha sido el resultado del esfuerzo intelectual de varias generaciones, pero también de una política favorable al fomento del conocimiento
puro, sin reparar en su rentabilidad económica— debe ser administrado en beneficio de las nuevas generaciones de ciudadanos, que poseen el derecho, difícilmente
discutible, a una enseñanza exigente e intelectualmente ambiciosa y que no deberían estar condenadas a la continua rebaja de contenidos y a la trivialización
creciente de las materias de estudio.

4.ª : La plena integración en Europa y las condiciones de globalización que definen la época presente no pueden ser el pretexto para la conversión del saber
en un repertorio de habilidades dirigidas al éxito social y al cálculo de beneficios —cuando no a la mera supervivencia. El ideal de un individuo flexible,
adaptable y dócil a las necesidades del mercado no merece ser de ninguna manera el principio inspirador de la educación pública. La desmesurada hegemonía
de que esa mentalidad goza entre nosotros aconseja ponerle freno y no caer en sus excesos más siniestros.

5.ª : Es un imperativo cívico irrenunciable cuidar con empeño hábitos intelectuales, formas de pensamiento y contenidos de conocimiento que opongan resistencia
a la mentalidad mercantil y venal tan frecuente en los ámbitos más variados de la vida, incluida la enseñanza media y universitaria. El arrinconamiento
del saber filosófico constituye un síntoma de males mucho más generales que no deberían dejar indiferente a la sociedad, a la opinión pública y a los mandatarios
políticos.

Por todo ello, y en sintonía con los postulados defendidos por la UNESCO, hacemos un llamamiento a la opinión pública para que tome conciencia de la importancia
de la filosofía en los niveles no universitarios de la educación, y a las autoridades competentes para que garanticen su presencia en los planes de estudio
de una manera que no resulta simplemente simbólica. Reclamamos, en particular:

 

1.º : Que la asignatura de Educación ético-cívica (denominada Ética hasta el curso 2007-08) de 4.º de la ESO vuelva a contar con dos horas semanales de
clase.

 

2.º : Que la asignatura de Filosofía y Ciudadanía conserve las tres horas semanales de que dispone la Filosofía actual.

 

3.º : Que la asignatura de Historia de la Filosofía cuente con cuatro horas semanales al igual que el resto de asignaturas que pertenecen a las pruebas
PAU.

 

4.º : Que en la forma futura de dichas Pruebas de Acceso a la Universidad los contenidos de Filosofía mantengan el lugar que han venido ocupando, sin diluirse
en ningún caso en marcos genéricos que rebajarían el nivel recomendable de exigencias para el ingreso en la Universidad.

 

 

Ciudad Universitaria, 14 de junio de 2008

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