El vértigo de los acontecimientos y mi Tesina

Pues eso: que tantos acontecimientos, en una especie de secuencia de innumerables tracks y que va acelerándose, et in creccendo, nos arrastra casi, si no sabemos asirnos a nuestros valores más racionales y al tiempo afectuosos; y con todo, en mi caso, he logrado editar, en la casa Diego Marín de Murcia, mi Tesina, leída en el año 1984 precisamente (carita de pavor en parte, recordando a Orwell claro), que me fue dirigida por el prestigioso filósofo de fama tan internacional y creo que merecida don Francisco Jarauta Marión, que merece tantos comentarios y aun aplausos en lugar aparte.

Por cierto que también don Diego Marín es persona a tan tener en cuenta y digo esto a sabiendas de que pocos se acercan a este blog, guiados quizá por prejuicios atávicos: los mismos que tantas veces nos encaminan incluso a destruír día a día este hermoso y tan vital planeta.

Mi hipótesis de trabajo consistió -y aún la entiendo como bien a seguir teniendo en cuenta- en mostrar que Friedrich Nietzsche no es un titán surgido de la nada y capaz de entrentarse, desde una objetividad superior a todo, a la cultura occidental: no, claro que no: el discurso de nietzsche es también relativo, precisamente relativo, ahora que tanto alabamos casi todos a Einstein, a su contexto y sus cotextos: es alguien que se revuelve contra el romanticismo alemán, y, por así decir, nieto de él; esta determinación tan “familiar” que acabo de emplear no aparece tal cuál por supuesto en mi trabajo, tan fielmente en manos ahora de unos posibles cuantos lectores, al precio de doce euros en las mismas tiendas de mi admirado Diego: persona aguda como pocos, inteligente, afable, a la que además he de agradecerle que me aliente tanto a seguir escribiendo y de la que verdaderamente he recibido trato tan delicado: no todos somos fieras patriotas casi incalificables, como tanto abundan hoy día, desde la más abstrusa de las cegueras.

Pedro Egio

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