Qué alegría comprobar el resultado final de las elecciones en Austria.

Sí, qué alegría, cuando hemos estado a unos pelos de tener allá a un presidente de la ultraderecha: qué vergüenza de Europa y lo que es peor, de tanto europeo inconsciente, capaz de desoír los latidos de la propia tierra y de la mayor´´ia de sus semejantes; capaces de refugiarse, ante la desonrientación y el temor, en las fauces del orror de antaño: ¡dios!, ¡qué nos pasa que estamos tan ciegos!, que no somos capaces tantos, de reaccionar, y nos apegamos a ls  fantasmas, a la misma incoherencia antes que a mirar directamente lo que nos rodea por todas partes; cómo somos tan capaces de hacernos los dandis, los 2ª´quí tos tan contentos”…

No salgo de mi asombro: tanto que avanza la humanidad en sus progresos técnicos y sin embargo en las cabezas de la inmensa mayoría sólo hay ignorancia o como si la hubiera; aunque es tan difícil para mí hacerme a la idea de esto: no entiendo en efecto cómo nos acoge ese temor a lo desconocido que hace que besemos la mano de nuestros castigadores, a lo síndrome de Estocolmo; no entiendo cómo tantas personas tan maltratadas prefieren acogerse al castigo antes de intentarlo todo, que no es intentar tanto, porque a veces sólo se trata de votar: pero incluso a votar nos casi obligan, con sus medios, para hacernos creer que el coletas es un demonio, y que quien más nos vende y engaña es nuestro salvador: ay ay ay: y que así procedamos no sólo los menos enteraos sino incluso tanto profesional que se entiende tiene una mínima formación moral e histórica; pero así es, aunque afortunadamente quizá ahora etemos más cerca de superar los empates técnicos que aquí aún están sin superar.

Obviamente que se superen: pero hasta sobrecoge tanto el comprobar que hay posibilidad de empate ante cuestiones tan fáciles de roer para cualquiera que sea fiel, a las reglas más elementales de la ciudadan´´ia, las enseñanzas de la historia, la sociología, la filosofía, y tan largo etc., ese largo etc. que por supuesto determinados ministros

 

Sí, qué alegría, cuando hemos estado a unos pelos de tener allá a un presidente de la ultraderecha: qué vergüenza de Europa y lo que es peor, de tanto europeo inconsciente, capaz de desoír los latidos de la propia tierra –en sus desajustes- y de la mayor´ía de sus semejantes, capaces de refugiarse, ante la desorientación y el temor, en las fauces del horror de antaño:

¡dios!, ¡qué nos pasa que estamos tan ciegos!, que no somos capaces tantos, de reaccionar, y nos apegamos a los  fantasmas, a la misma incoherencia antes que a mirar directamente lo que nos rodea por todas partes; cómo somos tan capaces de hacernos los dandis, los dandis tan contentos…

No salgo de mi asombro: tanto que avanza la humanidad en sus progresos técnicos y sin embargo en las cabezas de la inmensa mayoría sólo hay ignorancia o como si la hubiera; no entiendo en efecto cómo nos acoge ese temor a lo desconocido que hace que besemos la mano de nuestros castigadores, a lo síndrome de Estocolmo; no entiendo cómo tantas personas tan maltratadas prefieren acogerse al castigo antes de intentarlo todo, que no es intentar tanto, porque a veces sólo se trata de votar: pero incluso a votar nos casi obligan, con sus medios, para hacernos creer que el coletas es un demonio, y que quien más nos vende y engaña es nuestro salvador:

ay ay ay: y que así procedamos no sólo los menos enteraos sino incluso tanto profesional que se entiende tiene una mínima formación moral e histórica; pero así es, aunque afortunadamente quizá ahora estemos más cerca de superar los empates técnicos que en España aún están sin superar.

Obviamente que se superen: pero hasta sobrecoge tanto el comprobar que hay posibilidad de empate ante cuestiones tan fáciles de roer para cualquiera que sea fiel, a las reglas más elementales de la ciudadan´´ia, las enseñanzas de la historia, la sociología, la filosofía, y tan largo etc., ese largo etc. que por supuesto determinados ministros están tan interesados en borrar del mapa a casi todos los evfectos: y porque no pueden cortar el aire para que dejemos de pensar y eso sí: les produzcamos todo el dinero necesario para que siga la máquina del placer, de placer de los suyos claro.

están tan interesados en borrar del mapa

 

Sí, qué alegría, cuando hemos estado a unos pelos de tener allá a un presidente de la ultraderecha: qué vergüenza de Europa y lo que es peor, de tanto europeo inconsciente, capaz de desoír los latidos de la propia tierra –en sus desajustes- y de la mayor´ía de sus semejantes, capaces de refugiarse, ante la desorientación y el temor, en las fauces del horror de antaño:

¡dios!, ¡qué nos pasa que estamos tan ciegos!, que no somos capaces tantos, de reaccionar, y nos apegamos a los  fantasmas, a la misma incoherencia antes que a mirar directamente lo que nos rodea por todas partes; cómo somos tan capaces de hacernos los dandis, los dandis tan contentos…

No salgo de mi asombro: tanto que avanza la humanidad en sus progresos técnicos y sin embargo en las cabezas de la inmensa mayoría sólo hay ignorancia o como si la hubiera; no entiendo en efecto cómo nos acoge ese temor a lo desconocido que hace que besemos la mano de nuestros castigadores, a lo síndrome de Estocolmo; no entiendo cómo tantas personas tan maltratadas prefieren acogerse al castigo antes de intentarlo todo, que no es intentar tanto, porque a veces sólo se trata de votar: pero incluso a votar nos casi obligan, con sus medios, para hacernos creer que el coletas es un demonio, y que quien más nos vende y engaña es nuestro salvador:

ay ay ay: y que así procedamos no sólo los menos enteraos sino incluso tanto profesional que se entiende tiene una mínima formación moral e histórica; pero así es, aunque afortunadamente quizá ahora estemos más cerca de superar los empates técnicos que en España aún están sin superar.

Obviamente que se superen: pero hasta sobrecoge tanto el comprobar que hay posibilidad de empate ante cuestiones tan fáciles de roer para cualquiera que sea fiel, a las reglas más elementales de la ciudadan´´ia, las enseñanzas de la historia, la sociología, la filosofía, y tan largo etc., ese largo etc. que por supuesto determinados ministros están tan interesados en borrar del mapa a casi todos los evfectos: y porque no pueden cortar el aire para que dejemos de pensar y eso sí: les produzcamos todo el dinero necesario para que siga la máquina del placer, de placer de los suyos claro.

 

Sí, qué alegría, cuando hemos estado a unos pelos de tener allá a un presidente de la ultraderecha: qué vergüenza de Europa y lo que es peor, de tanto europeo inconsciente, capaz de desoír los latidos de la propia tierra –en sus desajustes- y de la mayor´ía de sus semejantes, capaces de refugiarse, ante la desorientación y el temor, en las fauces del horror de antaño:

¡dios!, ¡qué nos pasa que estamos tan ciegos!, que no somos capaces tantos, de reaccionar, y nos apegamos a los  fantasmas, a la misma incoherencia antes que a mirar directamente lo que nos rodea por todas partes; cómo somos tan capaces de hacernos los dandis, los dandis tan contentos…

No salgo de mi asombro: tanto que avanza la humanidad en sus progresos técnicos y sin embargo en las cabezas de la inmensa mayoría sólo hay ignorancia o como si la hubiera; no entiendo en efecto cómo nos acoge ese temor a lo desconocido que hace que besemos la mano de nuestros castigadores, a lo síndrome de Estocolmo; no entiendo cómo tantas personas tan maltratadas prefieren acogerse al castigo antes de intentarlo todo, que no es intentar tanto, porque a veces sólo se trata de votar: pero incluso a votar nos casi obligan, con sus medios, para hacernos creer que el coletas es un demonio, y que quien más nos vende y engaña es nuestro salvador:

ay ay ay: y que así procedamos no sólo los menos enteraos sino incluso tanto profesional que se entiende tiene una mínima formación moral e histórica; pero así es, aunque afortunadamente quizá ahora estemos más cerca de superar los empates técnicos que en España aún están sin superar.

Obviamente que se superen: pero hasta sobrecoge tanto el comprobar que hay posibilidad de empate ante cuestiones tan fáciles de roer para cualquiera que sea fiel, a las reglas más elementales de la ciudadan´´ia, las enseñanzas de la historia, la sociología, la filosofía, y tan largo etc., ese largo etc. que por supuesto determinados ministros están tan interesados en borrar del mapa a casi todos los evfectos: y porque no pueden cortar el aire para que dejemos de pensar y eso sí: les produzcamos todo el dinero necesario para que siga la máquina del placer, de placer de los suyos claro.

a casi todos los evfectos: y porque no pueden cortar el aire para que dejemos de sar y eso sí: les produzcamos todo el dinero necesario para que siga la máquina del placer, de placer de los suyos claro.

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